martes, 25 de noviembre de 2014

Aquel que no materializaba su derroche en un coche sino en un papel el cual llenaba de ideas de noche
y mientras tanto la lluvia rebotaba en aquel porche con pajaros que se refugiaban en busca de su alpiste
hoy siento pena por ser un cuervo tan triste y hambriento de los ojos con los que me viste y nunca quisiste vestirte con mi negro abrigo aunque te encantara pasar horas conmigo, me hiciste pasar de ser tu amante a tu enemigo, de ser tu acompañante a dispararme con fuego amigo, pero preferí marcharme volando que hacer leña del arbol caido
por eso moriré de hambre como un cuervo estúpido por no querer volverme a comer unos ojos tan preciosos, tan deliciosos como los tuyos


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